La primera eres tú
Supervisión grupal en el bosque para las que acompañan a otras personas y saben que no se puede dar lo que no se tiene.
📍 Collserola · Lunes por la mañana
Cristina Salvia
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Cada lunes por la mañana nos encontramos en el bosque para empezar la semana con aquello que más nos nutre: naturaleza y comunidad.

Con el tiempo se convierte en un hábito de autocuidado sostenido en comunidad, que es algo extremadamente valioso para las personas que estamos acompañando a otras.

 🌿 caminamos en silencio
 🌿 abrimos un espacio de supervisión de la práctica profesional
 🌿 creamos un momento de encuentro entre mujeres que acompañan

¿Cómo funciona?
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Ecos
desde dentro
Ven con nosotros

10 lunes

70 €

5 lunes

40 €

1 lunes

15 €

Preguntas frecuentes

No sé si esto es para mí porque no soy psicóloga.

No hace falta que seas psicóloga.

Este espacio está pensado para mujeres que sostienen, escuchan, acompañan o cuidan a otras personas desde un lugar profundo.

Vienen terapeutas, sí. Pero también mujeres que trabajan en la ayuda, la educación, los procesos humanos o profesiones donde el vínculo tiene mucho peso.

No necesitas encajar en una etiqueta concreta para sentirte parte.

Primero, nos encontramos. Luego, meditamos. Luego, descendemos por un caminito muy bonito. Podemos hacerlo en 50 min o 1 h, según el ritmo que tengamos. Suele ser en silencio para ponerle consciencia, pero no es obligatorio.

Luego, creamos un espacio de supervisión, si alguien trae un tema. Yo lo acompaño y todas nos beneficiamos.

Y finalmente, volvemos por una subidita de 10 minutos al parking y nos despedimos frugalmente.

Yo diría que es darse un regalo. Y darse un regalo a una misma es terapéutico.

En lo formal, diremos que es un espacio de supervisión profesional y de comunidad en el bosque.

Nos acompañamos como profesionales desde el punto del camino en el que estamos. Además del encuentro con las compañeras, recibirás mi orientación para que se revele aquello que parece invisible en el vínculo que quieres investigar.

El centro no es solo el caso que quieres supervisar. Sobre todo, miramos:

  • cómo estás tú
  • desde dónde acompañas
  • qué te pasa en el cuerpo
  • qué estás sosteniendo
  • qué se mueve en ti con el vínculo

Y todo esto sucede en el bosque, que no es un decorado, sino que forma parte de la experiencia.

Pasan cosas profundas. Cuando una baja el ritmo, se deja abrazar por el bosque, respira y deja de sostener sola… pasan cosas.

Para algunas mujeres complementa otros espacios terapéuticos o de supervisión. Y para otras se convierte en un lugar importante de regulación y sostén profesional.

Si quieres supervisar algo de tu práctica profesional, un caso u otro asunto, sí que tendrás que exponerlo.

Sabemos que el bosque te va a invitar con mucha suavidad a que te abras a percibir de otra manera el asunto.

Yo te acompaño a mirar “a los dos lados del espejo” y el resto de participantes pueden tomar el reflejo que les llegue. Es como un caleidoscopio.

Pongo al servicio:

  • muchas herramientas humanistas, sistémicas, integrativas y transpersonales
  • décadas de experiencia en psicoterapia
  • la mirada que proviene de mi investigación constante en la relación cuerpo, mente y espíritu

Si solo estás observando, puedes aportar lo que quieras. Somos mujeres sosteniendo mujeres y la sabiduría y los recursos se comparten de manera muy natural.

Para nada. Hay mujeres que vienen cada semana y otras que vienen cuando pueden o cuando lo necesitan.

No nos creamos una exigencia más.

Y si algún lunes finalmente no puedes venir, simplemente nos avisas y seguimos.

La idea es que esto sea una maravillosa manera de empezar la semana. Precisamente, lo hacemos para salir de la lógica de rigidez constante y compromiso autoagresivo con una misma.

No. El ritmo es tranquilo y accesible. En plan “señoras”. No venimos a hacer deporte ni rendimiento, aunque el último tramo tiene algo de desafío cardíaco. Pero es cortito.

Recuerda que venimos a respirar, aflojar y volver al cuerpo con placer y alegría.

En Collserola, Barcelona. Es un punto cerca del Tibidabo, en la Arrabassada.

Cuando reserves tu plaza recibirás la ubicación exacta. Solemos organizarnos para llegar, si es necesario.

Solemos quedar entre las 9’50 y las 10 en el aparcamiento.

La actividad completa dura aproximadamente entre 2 h y 2 h 30 min, dependiendo del ritmo del grupo y de lo que vaya necesitando el encuentro ese día.

Normalmente, a las 13 ya hemos vuelto a la ciudad o donde vayamos.

Ropa cómoda, calzado adecuado para caminar por montaña y agua.

Y lo que tú creas que puedes necesitar: por ejemplo, algo para comer o beber o algo para sentarte si está mojado.

Lo hablamos. Miramos las condiciones y, según lo que sea, lo decidimos.

A veces, ha llovido por la noche y vamos igual y nos lo encontramos todo lleno de gotitas.

A veces, hacemos supervisión online.

A veces, anulamos.

Trabajar en la naturaleza nos recuerda la danza que tenemos con la realidad.

Sí, pero no sabemos el número exacto, aún. A medida que el grupo se acomode a un nuevo tamaño, veremos cómo va funcionando. Está pensado para mantener una dimensión íntima y cuidada.

Y las supervisiones personalizadas tienen plazas tan limitadas como dos cada lunes.

Si quieres supervisar un caso o una situación concreta de tu práctica, puedes pedirlo previamente en el mismo grupo de WhatsApp. Así os reguláis de manera autónoma.

He intentado que sea todo muy sencillo y flexible. Sin complicaciones: entras en el grupo de WhatsApp y nos avisas de los lunes a los que quieres venir y si quieres supervisar. Esta parte no tiene más misterio.

Por supuesto, puedes venir un lunes suelto y sentir si este espacio encaja contigo antes de comprometerte con un bono más grande.

Y sí, puedes incorporarte en cualquier momento. No hace falta esperar al inicio de un grupo cerrado ni a una fecha concreta.

Simplemente ten en cuenta que lo hacemos de septiembre a mayo o junio, según el calor que haga.

Porque muchas mujeres que cuidan de otras personas han aprendido a ponerse siempre al final de la cola. Y eso, sostenido durante años, se paga.

Aquí lo hacemos al revés: primero nos pagamos a nosotras con lo mejor que nos podemos dar.

Empezamos la semana con un manifiesto vivencial: recordándote que tú también formas parte de la vida que estás cuidando y no puedes dar lo que no te das.